"El enigma de la llegada" de V.S. Naipaul: la transformación de la mirada en la formación del escritor
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"El enigma de la llegada" de V.S. Naipaul: la transformación de la mirada en la formación del escritor

La novela El Enigma de la llegada (1987), del escritor trinitario V.S. Naipaul, gira alrededor de las reflexiones del escritor durante su estancia en el valle de Wiltshire, en Inglaterra. En ellas, la autoconciencia creativa está intencionalmente afectada por las condiciones biográficas, tras de las cuales se desarrolla el tema de encuentro del hombre y el escritor, vinculadas a la formación del artista. En la narración se entrecruzan elementos de la autobiografía y de la visión poscolonialista, que en Naipaul funcionan como generadores de concepciones estéticas y culturales por su condición de descendiente de inmigrantes indios asentados en el Caribe.
 
Autobiografía y poscolonialismo constituyen, entonces, dos categorías apropiadas para realizar un acercamiento a la obra. A partir de ellas, en el proceso de formación del escritor, que en la narración se concentra en un ejercicio de transformación de la mirada, se diferencian las sucesivas etapas de la transculturación que vive el autor, desde su llegada a Inglaterra en 1950, a los dieciocho años, con el deseo de convertirse en escritor, hasta su consolidación como creador. V.S. Naipaul ganó el Premio Nobel de Literatura en el año 2001.
 

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Transculturación y redescubrimiento  

La transculturación en Naipaul se relaciona con un re-descubrimiento de sí mismo y de su universo narrativo en el que se produce un despojamiento de las visiones occidentales de la cultura y de la relación del hombre con el paisaje. La conciencia de la historia y de los procesos migratorios se reafirma con las transformaciones físicas del paisaje, que a su vez se relaciona con los sucesos históricos de occidente. Naipaul se ve a sí mismo integrado en la dinámica de la historia occidental, en la que el fin del colonialismo representa el origen de una nueva etapa en la que el escritor, por su condición, es testigo, protagonista y cronista del encuentro de la colonia y la metrópoli.
 
 

Autobiografía, poscolonialismo y narración

A ser El Enigma de la llegada un relato de la transformación de la mirada del escritor, la presencia del cambio y la evolución interior en la formación del artista, en la que la imagen de sí mismo se modifica al tiempo que se producen los cambios históricos. Esto produce una fusión entre elementos autobiográficos y elementos narrativos en la que es posible observar el desplazamiento de la historia pública a la historia privada. Sin embargo, el autor guarda un sentido del pudor, en el que es posible apreciar una posición conservadora, ya que no hay una exhibición plena de la interioridad del autor ante el lector, como sí lo hay en otras obras que trabajan una temática similar como Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio de Henry Miller.
 
Naipaul no es un exhibicionista. Educado bajo la influencia de la novela inglesa del siglo XIX, los detalles de la vida privada que se retratan en El Enigma de la llegada evaden la obscenidad y más bien se reflejan en las relaciones cotidianas entre los miembros del vecindario. La historia privada es un reflejo de la historia pública, pero en el retrato que hace el autor de la historia privada, la mirada se esfuerza más que todo en descifrar las relaciones entre los sutiles cambios temporales del paisaje y los sutiles cambios de la cotidianidad de la comunidad

La formación de escritor en la observación de la cotidianidad 

Hay, entonces, dos planos en los que la narración proyecta su contenido autobiográfico: la formación del escritor, de su mirada artística, y la descripción de su cotidianidad en Wiltshire en relación con sus vecinos y con las transformaciones del paisaje. En Wiltshire se encuentran los imponente megalitos de Stonehenge, punto de partida de muchas de las reflexiones que se hace el narrador sobre el origen, el viaje y el destino.
 
Al poner en evidencia las relaciones entre autobiografía, mirada artística y contemporaneidad, el artificio es expuesto ante el lector. Así, se entiende que el propósito del autor, más que configurar un complejo sistema de relaciones, es realizar una recuperación de la memoria y la sensibilidad. En la novela de Naipaul, las migraciones pasan de ser fenómenos sociales que producen grandes fracturas en los colectivos metrópoli y colonia, a ser una condición contemporánea en la que el intercambio cultural se constituye en la forma de superar la fractura del hombre ante la crisis de la modernidad.
 
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El monumento de Stonehenge en Wiltshire 
 
La narración del proceso de formación del escritor se vincula al proceso de transformación de su mirada como artista. Pero este proceso es una continuidad que no se detiene, en la que eventos personales como la enfermedad y la muerte participan del movimiento interior que jamás se interrumpe. La interioridad del escritor no está desvinculada de los cambios externos del mundo real. Cuando se produce la desvinculación, se inicia el camino hacia la muerte.
 
En esa continuidad, Naipaul participa de la reformulación de la idea de nación en el mundo poscolonial, que Homi K. Bhabha definía como un concepto en transformación permanente. El enigma de la llegada responde a las concepciones de Bhabha, en la configuración de diferentes movimientos que van de la percepción exterior de la realidad a la construcción interior del sujeto, y que también van de la noción dinámica de la historia, materializada en las transformaciones físicas del paisaje, a su evidencia en los progresivos cambios en la cotidianidad de la comunidad. 

Descolonizar la tradición literaria para encontrar la propia mirada 

El narrador llega a Inglaterra en 1950, en un momento en que el país está en proceso de reconstrucción luego de los desastres causados por la guerra. El autor quiere ser un escritor, pero su modelo de artista está construido bajo la concepción occidental expuesta en los novelistas ingleses del siglo XIX. Su llegada a la metrópoli está alimentada por un deseo de encontrar y desarrollar allí un sentido cosmopolita de la realidad. Por eso se explican sus intentos de narrar la fiesta del barco en el que ha viajado, o de describir la vida en el hotel donde ha llegado y en el que conoce a Angela, la chica italiana que ha huido a Inglaterra a causa de la guerra. Sin embargo, en esos intentos aún no hay una mirada propia. A la juventud del escritor se suma un deseo de negar los orígenes, de ignorar el pasado, fundamentado en un propósito de integrarse a esa metrópoli que tanto deseó en sus tiempos de estudiante en la isla caribeña. Ese deseo inicial de negación de la tradición se transforma en un descubrimiento de la tradición, de modo que, así como presencia, bajo la nostalgia de la Londres de Dickens, la reconstrucción de la ciudad, el joven artista, sin saberlo, inicia un proceso de reconstrucción interior.
 
En este proceso las nuevas ideas de la nación del mundo poscolonial van surgiendo como respuesta a esa integración de mundos que se produce en su formación como artista. El proceso de Naipual, entonces, funciona como paradigma de los nuevos espacios de integración nacional e idiomática que señala Bhabha.
 
El narrador es consciente de que el escritor que era en sus tiempos de juventud jamás habría comprendido la existencia de un personaje como el señor Harding en la casa de Earls Court, o la experiencia vital de Angela. Así, su condición de escritor de ese entonces se fundamentaba en un sentido descriptivo que ignoraba los hilos invisibles de la nueva realidad, de la posguerra, que la literatura intenta descubrir. El Naipaul de la juventud era el artista de la preguerra, su mundo era el mundo que se desintegraba en la crisis de la modernidad.
 
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La isla de Trinidad y Tobago, evocada por el narrador de El enigma de la llegada 
 
Pero Naipaul era un hombre joven en pleno proceso de formación. El sentido estético, que cada escritor desarrolla como propio, aún le era esquivo. Ese sentido sólo vino descubrirse ante el escritor en los diferentes viajes de regreso a su pequeña isla, y en el momento en que indagó en su historia y buscó en el paisaje las huellas de esa historia. Así se produjo la apropiación del universo ficcional, su auto-descubrimiento y el desprendimiento de las viejas concepciones occidentales que habían entrado en crisis con los conflictos mundiales. Cuando se produce la apropiación es cuando se produce eso que Naipual señala como el encuentro entre el hombre y el escritor

Reconocer la propia tradición para crecer como artista 

Naipaul propone como condición de la formación del escritor el reconocimiento como individuo de su propia tradición. Es a partir de esa tradición, y de sus legados en la visión del artista, que se puede construir un universo propio, trascendente en su condición de propuesta estética. De esta forma, se entiende que el escritor no se hace escritor cuando toma la decisión de ser escritor, sino cuando emprende el camino de auto-reconocimiento. En este camino el desarraigo es una condición fundamental, porque el proceso de formación del artista es una transformación continua en la que el sedentarismo es el riesgo principal. La intención del autor, de señalar este elemento, es evidente.
 
Por eso, El enigma de la llegada se plantea como la continuidad del viaje. En el cuadro de Giorgio de Chirico el autor encuentra una metáfora del deseo de desplazamiento que lo lleva de un lugar a otro. El enigma de la llegada es la pregunta sobre los nuevos desplazamientos que le esperan al viajero, pero también es la pregunta sobre el proceso estético del escritor y su condición de permanente observador y de una interioridad en continua transformación. Aunque en un primer momento la visión se presenta como una metáfora del misterio en una tierra desconocida, de la que surge la idea del relato del viajero que se pierde en una ciudad mediterránea, con el tiempo, en correspondencia con la continuidad del proceso creativo, El enigma de la llegada se transforma en la narración de la formación del artista, formación que nunca concluye

Un mundo poscolonial que se transforma sin parar 

La continuidad del proceso formativo del artista, su estado de permanente cambio, se relaciona con las nuevas visiones de nación del mundo poscolonial, que están en constante transformación. La novela de Naipaul responde a las nuevas concepciones de las formas narrativas contemporáneas, que se alejan de las estáticas visiones del mundo burgués de la novela de la modernidad. Si en Doctor Faustus de Thomas Mann se siente la crisis de ese mundo y su lenta desintegración, en la obra de Naipaul se prefiguran las nuevas propuestas narrativas posteriores a esa crisis. Dentro de esas nuevas propuestas se considera la fusión entre autobiografía y novela, cuyos primeros pasos de daban en la obra de Miller.
 
La continuidad del proceso formativo del escritor se vincula con su biografía. En la novela, el autor parte de la observación del paisaje del valle de Wiltshire, paisaje que trae implícita la historia británica, que desde la mirada presente se transforma en una relectura desde la poscolonialidad. El narrador se esfuerza por ver en el presente las huellas de esa tradición, bombardeada durante la guerra. En su mirada, en la búsqueda de las huellas del pasado y en las asociaciones que surgen en sus recorridos, se presenta esa nueva concepción de la tradición, ahora propuesta por un miembro de la colonia, fruto del proceso histórico asentado en esa tradición. 

Paisaje, comunidad e individuo 

Las relaciones individuo – biografía – comunidad- nación- historia se desarrollan a lo largo de la novela. En el primer capítulo, El Jardín de Jack, se genera ese contrapunto entre la vida cotidiana de los hombres y la vida del escritor. Tras la aparente inmovilidad de las condiciones vitales de sus semejantes, se esconden las sutiles corrientes en permanente transformación de la realidad. Si en un principio el narrador describe la forma como su mirada se apropia del paisaje, tras veinte años de residencia en Inglaterra, ese paisaje también transforma su mirada al relacionarse con las personas que viven allí. El autor parte de su percepción como inmigrante trinitario, que bajo el contraste del sentido de apreciación desarrollado en el paisaje caribeño, frente al paisaje británico, realiza una metáfora de la apropiación de su universo narrativo.
 
Mientras en el primer capítulo se describe ese movimiento, que va de la percepción de los cambios del paisaje, y de la apropiación de ese paisaje, a la percepción de la vida humana que se desenvuelve en ese paisaje, en el segundo capítulo, El Viaje, se describe el movimiento interior que va desde la concepción occidental del escritor, aprendida en su formación académica, hasta el descubrimiento de un universo narrativo propio. Este doble movimiento es semejante al propuesto por Bhabha en la construcción de noción de pueblo, bajo la condición de un flujo continuo.
 
 
En el tercer capítulo se evidencia ese doble movimiento antes expuesto. En La Hiedra, la presencia del casero como modelo de esa generación británica que vivió bajo la guerra, la generación eduardiana, acentúa el contrapunto con el escritor, en la decisión del casero de aislarse del mundo en 1950, el mismo año en que el autor llega por primera vez a Inglaterra. La hiedra es el símbolo de esa temporalidad inglesa que se transforma lentamente, que funciona de la misma forma como la hiedra invade los árboles de los jardines hasta derrumbarlos y transformar el paisaje. El gusto del casero por la hiedra es la prolongación de su experiencia vital, extendida al paisaje, que participa de los cambios en la vida cotidiana de la comunidad. Pero también simboliza el lento y silencioso avance del proceso de transculturación, que el autor siente en la similitud de los huertos de su natal Trinidad y los huertos del valle. Al mismo tiempo representa la agonía de un mundo que desaparece para dar paso una nueva etapa en la posmodernidad. Es un proceso que se da sin traumatismo, bajo la dinámica lenta pero progresiva de las transformaciones temporales.
 
En el cuarto capítulo, Las Granjas, hay un nuevo contrapunto, esta vez en relación con la experiencia vital del narrador y su proceso estético. La figura de Allan, el escritor nunca realizado, sirve para mostrar al narrador la prolongación hacia su vida misma de la dinámica de las transformaciones. Los cambios en el paisaje, los cambios en la comunidad, necesariamente se prolongan en el interior del escritor en nuevos cambios que le recuerdan su naturaleza de viajero, su condición de pasajero de sí mismo que descubrió cuando se produjo la concreción de su universo narrativo. La enfermedad, el ahogo que siente, es el llamado al nuevo desplazamiento, que realiza cuando se pasa a vivir en la casa al orillas del camino.
 
De esta forma la autobiografía del autor se presenta al lector sin estar mediada por la ficción, para exponer, primero bajo la condición de nueva forma narrativa, una nueva concepción del tiempo, de la realidad y de lectura de las relaciones humanas. La narración de Naipaul responde a ese proceso de progresivos cambios, casi infinitesimales, que deben considerarse al hablar de la nación del mundo poscolonial. Naipaul se pone a sí mismo como ejemplo del ciudadano poscolonial.