“The Walking Dead”: la agonía del zombi
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“The Walking Dead”: la agonía del zombi

Primero fue el cómic de Robert Kirkman y luego la versión televisiva desarrollada por Frank Darabont. Entre los dos materializaron una primera temporada de seis capítulos que cosechó en su debut 5 millones de audiencia y la aceptación de la crítica.
 
La emisión del primer episodio escrito por Elvis David y dirigido por Frank Darabont fue el 31 de Octubre de 2010. La calidad de la primera temporada dejó al canal AMC una mina de oro que tiene en producción la décima temporada y, según el informe de la compañía de análisis de datos, Parrot Analytics, fue la serie más vista en el 2018.
 
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Un fenómeno televisivo 

The Walking Dead se convirtió en un fenómeno de la cultura de masas y una de las series con mayor audiencia en la historia de la televisión. Su éxito desbordado derivó en otra serie Fear Walking Dead y una saga casi inagotable de video juegos. Llama la atención la respuesta de la millonaria audiencia ante una serie de cadáveres que arrastran, errabundos, sus putrefactos despojos.
 
 

El cine y las series de televisión: terreno fértil para el cómic

El agotamiento de ideas originales del Hollywood de nuestros días abrió la posibilidad de llevar a la pantalla cinematográfica argumentos del remake y otras fuentes narrativas como los cómics y los videojuegos. El fallecido Stan Lee ya había ofrecido años atrás, con la certeza del visionario, las rentables posibilidades de sus héroes de papel en versiones cinematográficas, pero los ejecutivos de los grandes estudios desoyeron las palabras del profeta del cómic estadounidense.
 
Quizás, las nuevas tecnologías digitales de nuestros días plantearon posibilidades de factibilidad financiera para concretar esos proyectos. Los productores finalmente creyeron en Stan Lee y el salto del papel a la pantalla de la tropa Marvel y DC Comics no se hicieron esperar. Iron Man (2008) sería el primero de la larga fila de superhéroes, de un subgénero de acción, que llevaría de regreso a los cinemas a la ciberadicta audiencia adolescente y juvenil.
 
El cómic como profusa fuente de argumentos también llamó la atención de la televisión cerrada y las nuevas plataformas de distribución. Y en ese contexto, Frank Darabont supo leer los signos del entretenimiento masivo y presentó al canal AMC la versión televisiva de Walking Dead, el cómic de Robert Kirkman.
 
La respuesta de la audiencia fue absoluta y rápidamente comenzó a sumar fanáticos que se engancharon a la serie. La fidelidad de los espectadores fue tal, que a pesar del bajón en la calidad de la historia a partir de la cuarta temporada, siguieron con fervor religioso la serie. Pese a la salida estrepitosa del creador y showrunner Frank Darabont, la serie rompió récords de audiencia alcanzando más de 16 millones de espectadores en la cuarta temporada siendo, hoy en día, la serie más vista en la historia de la televisión. Hecho que reafirmaría la sentencia del escritor y legendario guionista William Goldman al referirse al negocio del entretenimiento cinematográfico y por extensión al televisivo: “Nobody knows anything. Not one person in the entire motion picture field knows for a certainly what´s going to work”. 

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El creador y director de la serie, Frank Darabont

Los acordes de Frank Darabont

La primera temporada de la serie estableció con factura cinematográfica el drama de sobrevivencia y los géneros dominantes de la serie; el terror y el drama, enmarcados en el arquetípico universo del post apocalipsis zombi. La primera temporada diseñó un reparto de personajes protagónicos construidos con eficacia, en el tránsito del cómic a la pantalla, en términos de carácter y caracterización. Los personajes crecieron con ajustada progresión dramática en medio de un entramado argumental bien estructurado y unos conflictos cuidadosamente diseñados, sin abusar de las tensiones del drama.
 
La dosis precisa de acción y terror fueron elementos de la narrativa que le aportaron intensidad y una creciente expectativa al drama. Los zombis alcanzaron a definirse como antagonistas con un carácter propio y no fútiles esperpentos. 

Siguiendo las raíces del zombi

El estupendo trabajo del equipo de arte ambientó la ficción televisiva en una atmósfera que sigue los cánones fundacionales del subgénero del cine de terror; que su máximo exponente, George Romero, director, escritor y actor de ascendencia española, nacido en EEUU, estableció en la década del 70 del siglo XX.
 
Walking Dead ofrece el atractivo gancho de los zombis para el espectador ansioso de experimentar terror, pero más que el maquillaje y lo grotesco, la serie aborda problemas muy humanos en medio de tanto muerto deambulante. El drama es el género dominante de esta mezcla que incluye terror y acción. Darabont, un viejo zorro del guión, se encargó de encausar la trama originaria del cómic en los certeros cauces del drama cinematográfico. Y en el primer capítulo de la serie, dirigido por él mismo, se dio el lujo de hacer una referencia cinematográfica a uno de los largometrajes ya clásicos del género.
 
En la escena inicial del primer capítulo vemos a Rick Grimes, el protagonista de la serie, despertar de un coma profundo para confrontar en una pesadilla zombi. En 28 days later (2002) de Danny Boyle, la primera escena del protagonista es similar en su planteamiento a la de Walking Dead, el protagonista del largometarje también despierta para descubrir que el mundo ha cambiado. Un guiño referencial quizás deliberado. 
 

Tropiezos de cuerpos desmembrados

Pero todos estos aspectos, que se conservarían en la segunda temporada, se perderían a partir de la tercera hasta convertirse en una serie en la que desfilaban personajes, uno tras otro, con pobres desarrollos dramáticos que empantanaban las líneas argumentales, llevándolas a un punto muerto en el que no progresaban dramáticamente. En otras palabras, habían episodios en los que no pasa nada.
 
Las escenas cliché, propias del culebrón latinoamericano, fueron cada vez más frecuentes en las subtramas dramáticas de los protagonistas. La acción gratuita que finalizaba con cerebros reventados contra el lente de la cámara y zombis alimentándose en un banquete de mediocridad, hacían gotear sangre del televisor inútilmente.
 
La razón de esta caída en la producción fue la perdida de un norte, y la brújula del acierto tenía nombre propio: Frank Darabont. 

Sobredosis de TV

AMC despidió al creador, y ya desquiciado showrunner, que pedía a gritos que los directores respetaran el guion, y pedía guionistas de nivel. Reclamos que se pueden ver en los cruces de correos que se filtraron en la web entre Darabont y los productores de AMC. Como suelen terminar estos pulsos, los ejecutivos tienen la última palabra, y Frank Darabont fue despedido en plena producción de la segunda temporada. El hombre de cine no pudo con las lógicas de la producción televisiva.
 
En la industria televisiva el poder no lo detenta el director, ni el aparente todo poderoso showrunner. Si una pieza del andamiaje no engrana en el perfecto mecanismo del equipo, el sistema lo hace a un lado sin importar si es director o la estrella protagónica de la serie.
 
Frank Darabont, conocedor de los géneros del terror y el drama, ganador del Oscar, dejó una antológica primera temporada de una serie que pudo ser más que un fenómeno de masas amantes a las orgías alimenticias de zombis hambrientos. 

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Rick Grimes, interpretado por Andrew Lincoln

Un disparo al aire

The Walking Dead es un caso de estudio para los futuros productores y guionistas. La serie ya está en la producción de su décima temporada y cuenta con millones de seguidores como zombis hay en la serie. El actor protagónico Andrew Lincoln ya decidió saltar del barco, argumentó agotamiento y tiempo para su familia. Un golpe duro, ya que el rol de Rick Grimes fue el que sostuvo la serie.
 
AMC prolongará Walking Dead hasta escurrir el último centavo de dólar, porque al fin de cuentas esto es un negocio. O por lo menos, así era la televisión de la vieja guardia. Porque en la actualidad hay apuestas arriesgadas gracias a las nuevas plataformas que transformaron la televisión. Y gracias a una mirada donde la rentabilidad, la calidad, e incluso el arte, tienen cabida en un negocio que ha tomado un nuevo aire y del que en otras entradas hablaremos de ello.